martes, 9 de diciembre de 2008

Me confieso culpable

Me confieso culpable de no tener palabra.
De decir que no volvería a este blog antes de terminar lo que hace mucho tiempo empecé, y no hacerlo.
Culpable de hacer y hacerme promesas que se que nunca cumpliré. Salir a caminar todos los días, no beber alcohol por un año, eliminar los carbohidratos de mi vida. Hacer aunque sea una cosa útil, verdaderamente útil, en el día.
Me confieso culpable de mentir con frecuencia. Nunca cuando escribo. Casi siempre cuando hablo.
Y me confieso aún más culpable de no sentir culpa por mentir.
Me confieso culpable de sentir demasiadas culpas, a veces, y otras veces, de no sentirlas.
De causarle dolor a otros con frecuencia.
De procurarme dolor a mi misma.
Me confieso terriblemente culpable por odiarme a veces, por no tenerme paciencia.
Me confieso culpable por pasar todo un día arropada en el sofá sin hacer nada. Y a veces por pasar dos.
Me confieso culpable de no hacer las cosas que se supone debo hacer, y entregarme a aquellas que simplemente quiero hacer. Como escribir este blog.
De no saber establecer prioridades, de ni siquiera saber que significa la expresión.
La culpa esté en mi mente casi todo el tiempo. No se cómo de deshacerme de ella. No sé para qué la necesito.
Me confieso culpable de no saber lo que quiero. De a veces ni siquiera saber qué es lo que no quiero.
De vivir en un desorden. De ser floja y perezosa.
De no recoger las cosas que se caen en el piso de mi casa por simple fastidio.
Me confieso culpable de tener miedo. Miedo de si podré, de si no podré. De si seré o no seré. De si lo lograré o no lo lograré.
Me confieso culpable de dejar que la ropa sucia se acumule. De dejar que los platos sucios se acumulen. De dejar que la vida se me acumule.
Soy culpable por perder el tiempo. Casi todo el tiempo.
Me confieso culpable de preferir leer Glamour que The New Yorker. De no leer todo lo que una periodista debería.
Me confieso culpable de no saber si el periodismo es para mí, pero soy aún más culpable de no poder dejarlo.
Me confieso culpable de no escribir lo suficiente. De no saber qué es "lo suficiente".
De ignorar los sabios comentarios de mi querida madre sólo por llevarle la contraria.
De ser inmadura e infantil y de no estar segura si quiero cambiar.
De chequear cuantos resultados sobre mi nombre arroja google.
De ser egolatra y egoísta.
Me confieso culpable de ser la autora de un reportaje sobre los blogueros venezolanos que causó un profundo desagrado entre esta comunidad.
Me confieso culpable de no sentir ninguna culpa por haberlo escrito, pues no escribí lo que yo pensaba, si no lo que los entrevistados pensaban de si mismos.
Y después de todas esta culpa, y después de todas estas confesiones, me pregunto yo, ¿para qué sirve la culpa?

10 comentarios:

Galán de Barrio dijo...

me confieso coincidente con varias de tus confesiones...

la culpa servía para dominar a los pueblos, pero eso ya pasó de moda hace rato...

ahora para eso están los medios de comunicación

Terapia de piso dijo...

Me confieso culpable de no sentir culpa cuando soy culpable.

Me confieso culpable de no llamarte cuando que querido. Sabía que no debía hacerlo, pero igual me sentí culpable de dejarme vencer por lo que necesitabas y no por lo que yo quería.

Me confieso culpable de hacerte caso porque leo tu blog y no te dejo comentario alguno (porque no me lo habías permitido). Pero igual me siento culpable

Me confieso culpable de sentir que me gusta sentirme culpable.

Me confieso culpable por escribir este comment.

José Roberto Coppola

Carito dijo...

Podría rezar parte de esto como mi propio credo de la culpa, pero esta frase es de cabecera "Me confieso culpable de dejar que la ropa sucia se acumule. De dejar que los platos sucios se acumulen. De dejar que la vida se me acumule"...
Si fueses peicólogo dirías que la culpa te la ocasiones el "súper yo", ese que yo hace mucho trato de eliminar de mi vida...
En cuánto a para qué sirve la culpa, sirvió hoy para escribir esto y dejarnos a todos pensando en nuestras propias culpas... Un abrazo!

La PoLl@ dijo...

Despues de la culpa que sigue?...

Nos sentimos culpables por algo que hicimos o que dejamos de hacer.

Y despues?... cual es el siguiente paso? *B-)

A-nah! dijo...

La culpa ya fué. Se quemó en algún momento entre la Inquisición y el momento en que Benedicto fue nombrado Papa (pregúntale a Daza).

Life is too short to feel guilty darling. Duerme, procrastina, diviértete, indúlgete, usa palabras que no sabes si existen para escribir comments (como "indúlgete"), come, bebe, fuma, engorda, adelgaza, ámate y ódiate pero siempre apasionada por ti y por el fin último de hacerte feliz.

Te quiero y me reencantó este post. Ahora debería estar trabajando en lugar de andar leyendo blogs... pero sabes qué... no me importa.

Muak!

Jefferson dijo...

La culpa es algo muy volble. Es arena entre los dedos. Tan solo eso.

Saludos y un placer verte de nuevo por aquí.

Vanesa dijo...

Al menos creo que todas tus culpas hoy te liberaron... las mias? algunas me persiguen y otras las deje en el camino..Me encanto tu post..

Extranjera dijo...

Galán: tu como que tienes algo en contra de los medios.. jajaja.
Terapia de piso: Deja la culpa y llámame cada vez que quieras, todas las veces que quieras.
Carito:¿Uno puede eliminar el super yo? Enséñame, pero paso or paso.
La policia: Ni idea. A veces creo que después de la culpa viene más culpa porque para mi la culpa es crónica.
Anah: que bella te quiero. Me "indulgaré" mucho y trataré de no sentir culpa.
Jefferson: a mi la arena se me queda pegada entre los dedos.
Vanessa: sí, este post me hizo sentir más liberada.
Saludos!

Andrés Schmucke dijo...

Vaya, leyendote me doy cuenta de que yo soy culpable de un monton de cosas también, pero que demonios, ¿qué sería la vida sin un poco de culpa? Quizas viviriamos más felices pero no reflexionariamos como tu lo haces ahora. Gracias por eso.

La chica se mudo, ahora esta tranquila, en paz y sin ningun vecino acosador, esta tranquila pero sin mi. Más chimbo.

Alecita.. dijo...

Wow... Yo también me siento super "culpable" de muchas cosas...
Pero al final, la culpa muchas veces son prejuicios mal envueltos... Culpables todos, y ninguno hace nada al respecto. Y al final, somos felices culpándonos y siendo culpables!
Muy bueno tu post!