miércoles, 17 de septiembre de 2008

La tristeza de mi vecina Parte II

No la reconocí. Vestía extraño, tenía una falda de flores demasiado larga, un sueter tejido demasiado ancho, y llevaba el cabello recogido en una cola y una especie de bandana violeta en la cabeza. No lucía regia como el día del metro, con aquellos pantalones negros y la batola fashion ni soberbia, como el día que vino a mi casa con unos pantalones anchos que supongo vienen de la tienda de lujo donde trabaja.
Ella me dijo hola primero. Yo venía de hacer una caminata por Harlem y Lincoln Center (un poco bipolar este recorrido, una zona no tiene nada que ver con la otra) con Licantro y ella, según dijo después venía del trabajo. Me dijo algo en inglés sobre una "call" (llamada), y no entedí si quiso decir que he debido llamarla, o que ella me iba a llamar, o no se que otra cosa. Licantro tampoco entendió. Se lo presenté y ella le dijo "Soy Virginia, tu vecina".
Venía con las manos cargadas, así que cuando pasamos la primera puerta hacia la que lleva al ascensor ella dijo algo como un "umju" que interpreté como "¿Ahora quien va a abrir la puerta?" y Licantro sacó rápidamente la llave. El ascensor estaba en planta baja, así que no hubo que esperar . Me qudé mirándola: lucía cansada. Lo estaba. "A veces la gente trabaja demasiado, frenéticamente", dijo. Le respondí que en este país esa parecía hacer la regla: trabajar y trabajar para hacer dinero. Mucho dinero. Ella me dijo que era cierto, pero que a veces se obsesionaban tanto que cuando cometían un error pequeño querían morirse. "Pero sí es un error, nadie se ha muerto, la vida sigue, todo sigue". Quizás son ideas mías, pero la frase me pareció reveladora. Pensé en las tablas de surf en una esquina del apartamento, en el tipo alto y desgarbado, y en la única copa de vino. El ascensor llegó al 7 y nos bajamos, ella dijo "Have a great evening" (feliz noche), y cada quien agarró para su apartemnto.
Al entrar al 7-D le pregunté a Licantro si la veía triste. Me dijo, "yo la veo normal". Bueno quien dijo que los hombres saben de tristeza femenina. Pero luego dijo algo que reforzaba mi creencia. "Me la imaginaba más bonita. Luce vieja". Ajá. Ahí está! Si la hubiese visto el día del metro con el cabello miel suelto y el maquillaje que resaltaba las pecas no hubiese pensado eso. Estoy segura.
Mi vecina sigue triste, quizás más que antes. Y yo sigo sin saber si: 1. debo ayudarla 2. cómo ayudarla.

7 comentarios:

Olga dijo...

Hola... no tiene que ver con el post, aunque lo leí y lamento la tristeza de tu vecina, ojalá puedas hacer algo... y te comprendo yo soy de hacer y no me va eso de bueno vamos a ver qué pasa, ahí vemos y todas las variantes...

En fin, el motivo es dejarte este link, estaba viéndolo y pensé que podría interesarte
http://eprints.ucm.es/8000/
es una tesis sobre los blogs y el periodismo...

Saludos.

P.D. Si no te abre dime y te explico como meterte, porque no estoy 100% segura de que te abra.

Olga dijo...

P.D. 2 Dijo una tesis es un artículo y no lo he leído sólo el título..

Pato´s dijo...

triste relato!!

pasando lo encontre . es interesante como escribes.
saluditoss.

Anonimo dijo...

creo que deberias escucharla, tratar de charlar con ella, no se digo yo, el anonimo

Extranjera dijo...

Olga: gracias por recomendarme el artículo, apenas tenga chance lo leeré. En cuanto a la vecina, pues sí, lo que pasa es que no conozco bien su cultura (es húngara) y no sé muy bien cómo acercarme a ella. Porque no quiero espantarla.
Anónimo: gracias por seguir leyéndome. Sí pues, quiero hablar con ella y se que voy a tener el chance. Sólo estoy esperando el momento.
Pato`s: que bueno que hayas llegado por acá. Muy lindo tu blog, y lindísima tu familia.

z dijo...

Recomiendo un gran artículo publicado en El Nacional sobre los blogueros venezonalano. Luego pongo el link.
Sobre Virginia, bueno, me imagino que me pasará lo que al licantro.

Agur

Extranjera dijo...

Ay Z eres una vaina. Ponga el link pues. Eso sí olvídese de Zoe.