sábado, 2 de agosto de 2008

Neoyorquina porque sí

Neoyorquino que se respete anda con un blackberry en la mano. O un Iphone, de acuerdo a su personalidad o preferencia. Eso me dijeron en Caracas, y yo que suelo hacerle caso a casi todo lo que me dicen (al menos en un principio, luego hago lo que me venga en gana) decidí antes tener uno de esos. Opté por el blackberry se adapta más a mí, que lo que quiero es estar conectada a internet y mandar mails para agilizar mis entrevistas (ya dije que era periodista). Así que en mi segundo día en la ciudad fui a un distribuidor autorizado, escogi mi modelo, dí mi tarjeta de crédito (venezolana), mi social security number y listo. O no. Un minuto después de hacer todo eso, el dependiente, un hindú amable con ojos de buena gente me dijo:
- Temo que no puedo hacerle un contrato pues no hay ninguna historia de crédito asociada con este social security number.
- Sí, es que me acabo de mudar hace dos semanas-, dije yo.
- Puede comprar el equipo sin un contrato y pagar mes a mes.
- Perfecto- contesté.
- Son 450 dólares por el Blackberry curve.
-Ahhhhhh???? Hace momentos el hindú con ojos de buena gente acababa de decirme que el equipo me saldría en 150, y 100 me los devolverían al año.
Me separé del mostrador, me fui hacia la esquina de la tienda, me senté en un murito y lloré. Como una niña pequeña lloré. Traté de que nadie me viera, pero el hindú me vió, me dijo que me acercara de nuevo, me dijo que así eran las cosas al principio, que tuviese paciencia. Y me dijo también que no podía hacer nada más por mí.
Al día siguiente, superado un poco el trauma, fui a otra tienda, donde antes de cualquier cosa dije: - No tengo historia de crédito, ¿cómo le hacemos? Y ahí me dijeron que tenia que dejar un depósito de 300 dólares.
Lo hice, y me fui con mi blackberry. Estoy todavía aprendiendo a usarlo pero el proceso debería ser rápido. Pues lo reviso mientras camino, en el metro, cuando como, cuando veo televisión, cuando hablo por otro teléfono. Todo el tiempo. Como casi todo el mundo aquí.
No soy demasiado original, ya sé. Pero prefiero nadar con la corriente, porque todavía este pez es muy pequeño como para nadar en contra de ella. Así que el próximo paso serán unas botas para la lluvia. Porque me dijeron que en esta época del año, todas las neoyorquinas las llevan. Es cierto. El lunes me compro unas que ví en 10 dólares. Más barato que el aparatico me saldrá este intento por convertirme en neoyorquina.

4 comentarios:

María Alejandra dijo...

las botas de lluvia son obligatorias en esta epoca!!

Extranjera dijo...

puedes creer q no la has he comprado?

María Alejandra dijo...

no te puedo creer!!!!
a comprarlas YAAAA!!! por $10 yo vi unos modelos super cool el año pasado.. capaz este año esas están en el bario chino en una cesta por $1... porque son old fashion!

Doña Treme dijo...

Allá o acá, la vida está a medias sin una BB (No me preguntes por qué, pero es una ella)